Caída la ciudad, entre fantasmas estaré yo, jardinero de mis virtudes, regando brotes de futuro.
(Barcelona, 2010)
Caída la ciudad, entre fantasmas estaré yo, jardinero de mis virtudes, regando brotes de futuro.
(Barcelona, 2010)
Lo vi, ese tío tan desconfiado, tan preocupado por la lejanía de la jaula más cercana. Pasó las mañanas de su vida soñando sus tardes futuras y las tardes del ahora esposado a su miedo.
Querido, toma esta llave y piérdela, no hay más.
En una noche surcada de silencio, hizo de estas palabras un tótem sin rostro para que el viento le diese vida y la mar ternura.
Él ya no estaba cuando el ayer se hizo susurro y la mañana fluctuaba como un nuevo vocabulario entre partículas de palabras robadas.
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